lunes, 8 de diciembre de 2008

Castillo de Chapultepec

La tradición del castillo de Chapultepec como residencia de los mandatarios mexicanos se remonta al siglo XIV, cuando el Moctezuma Ilhuicamina manda construir obras hidráulicas en torno a los manantiales del lugar. La cercanía del sitio con el lago permitió el crecimiento de corpulentos ahuehuetes (sabinos), algunos de los cuales perduran hasta hoy.
Dentro de la cuenca de México destaca, al Poniente, un pequeño cerro cuya elevación es de 23° sobre la Plaza Mayor de la Ciudad de México. Su posición estratégica y disponibilidad de recursos naturales lo hicieron atractivo para grupos Teotihuacanos, Toltecas y Tepanecas en el siglo XII. Hacia 1245 llegaron los Mexicas otorgándole su nombre actual y habitándolo hasta 1280 cuando fue fundada Tenochtitlan.Hay que tomar en cuenta que para los pueblos indígenas los cerros son sitios sagrados, por lo que en la cumbre los mexicas establecieron un templo a Huitzilopochtli, mientras que en las faldas, Moctezuma II engrandeció la residencia de recreo de los tlatoani, reserva ecológica y proveeduría de agua potable para Tenochtitlan a través de un notable acueducto.Después de la Conquista española Hernán Cortés tomó a Chapultepec dentro de sus bienes y sirvió de coto de caza del virrey de Velasco, pero en 1530 pasó a formar propiedad del ayuntamiento como un parque público y se iniciaron obras de reconstrucción del acueducto para dar vida a la naciente capital novohispana. Con el fin de mantener el caracter religioso del cerro se mandó construir una ermita en la cumbre, dependiente de la parroquia de San Miguel, poblado situado al sur del cerro. Durante la gestión de los virreyes Matías y Bernardo de Gálvez se inició el proyecto de construcción de una fortaleza militar, fue suspendido por la Corona desde Madrid pero reiniciado hacia finales del siglo XVIII con los planos del ingeniero Miguel Constanzó siguiendo las lineas neoclásicas. Con ese carácter fue considerado patrimonio nacional por el presidente Guadalupe Victoria, convertida en cuartel de enseñanza militar en 1841. Este colegio estuvo destinado a formar oficiales de todas las ramas castrenses, contando con un promedio de doscientos alumnos cuya enseñanza duraba siete años, abarcando un amplio rango de materias.
Sin embargo, la inestabilidad de la República de mediados del siglo, debida a cuartelazos, crisis econ&oacut e;micas, divisiones políticas y a la ambigua actuación del general Antonio López de Santa Ana, propiciaron que en 1847 los Estados Unidos invadieran el país, llegando a la capital en agosto.
Tras haber ganado las batallas de Churubusco y Padierna las fuerzas del general Scott tomaron la plaza del Colegio Militar el dia 13 de septiembre, defendido por el batallón de San Patricio y unos cuantos cadetes que han pasado a la historia con el nombre de Niños Héroes.Una nueva invasión, esta vez proveniente de Francia cambia la fisonomía de Chapultepec al iniciarse la construcción del Palacio Imperial de Maximiliano de Habsburgo y el trazo de un Paseo para unir al Castillo con la Ciudad de México. Al edificio se le agregó el segundo cuerpo de la fachada, y se proyectaron adaptaciones para convertirlo en residencia palaciega con los planos encargados a Francia en los que se incluía el Alcázar.
Época de oro
Con la restauración de la República, el Castillo se destinó a residencia presidencial durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada (Benito Juárez prefirió habitar en Palacio Nacional, como gesto de austeridad).La época de oro del Castillo fue, sin embargo durante los gobiernos de Porfirio Díaz. El general, que irónicamente liberó a la ciudad de las fuerzas conservadoras del Segundo Imperio, logró establecer en Chapultepec el boato que Maximiliano y Carlota nunca disfrutaron, decorando sus interiores con lujo europeizante. Es aquí donde el Presidente Díaz tuvo la trascendental entrevista con el periodista norteamericano Creelman que dejó entreabiertas las rejas labradas del Castillo al movimiento revolucionario en 1910.

Los primeros gobernantes posrevolucionarios mantuvieron su rango y protegieron su vida habitando el Castillo. El más notable de ellos fue Plutarco Elías Calles quien concibió instituciones y tramas políticas desde su despacho. Con la llegada del gobierno de Lázaro Cárdenas la sede presidencial deja la cumbre del cerro en 1939 para establecerse en el cercano Molino del Rey en la zona llamada Los Pinos.A partir de entonces (1944), se establece el Museo Nacional de Historia que reúne importantes documentos y piezas significativas del desarrollo del país desde la Conquista hasta la Revolución. En el Alcázar se pueden recorrer las habitaciones presidenciales y admirar una vista magnífica de la ciudad de México.